Parkinson,esclerosis,alzheimer

La enfermedad de Parkinson (EP) es una enfermedad neurodegenerativa crónica caracterizada por movimiento lento, rigidez, temblor y pérdida del control postural.En esta enfermedad se produce una degeneración en las células de los ganglios basales que ocasiona una pérdida de dopamina (sustancia química importante en el cerebro) y menos conexiones con otras células nerviosas y músculos. La causa de la degeneración de células nerviosas y de la pérdida de dopamina habitualmente no se conoce. El factor genético no parece desempeñar un papel importante, aunque la enfermedad a veces tienda a afectar a familias.

SÍNTOMAS:

Los síntomas comienzan lentamente, en general, en un lado del cuerpo. Luego afectan ambos lados. Algunos son:

  • Temblor en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara.
  • Rigidez en los brazos, las piernas y el tronco.
  • Lentitud de los movimientos.
  • Problemas de equilibrio y coordinación.

A medida que los síntomas empeoran, las personas con la enfermedad pueden tener dificultades para caminar o hacer labores simples. También pueden tener problemas como depresión, trastornos del sueño o dificultades para masticar, tragar o hablar.

DIAGNÓSTICO:

La enfermedad de Parkinson suele comenzar alrededor de los 60 años, pero puede aparecer antes. Es mucho más común entre los hombres que entre las mujeres y no existe una cura. Existen diversas medicinas que a veces ayudan a mejorar enormemente los síntomas y en casos severos, una cirugía y estimulación cerebral profunda pueden ayudar.

El Parkinson es difícil de diagnosticar en sus etapas iniciales, ya que se confunde con los síntomas propios de otras patologías. Según los últimos datos recogidos por la SEN, el diagnóstico en España tarda entre uno y tres años y se cree que hasta un 25 por ciento de los pacientes diagnosticados tienen en realidad o(aumento del tono musculartra enfermedad.

En la actualidad, el 70 por ciento de las personas diagnosticadas de Parkinson en España tienen más de 65 años. Sin embargo, eso no quiere decir que sea una patología exclusiva de las personas mayores: el 15 por ciento de los pacientes se diagnostica antes de los 50 años. Actualmente existen entre 120.000 y 150.00 casos de Parkison en España.

Para confirmar el diagnóstico se realiza una tomografía axial computerizada (TAC) y exámenes de los reflejos. Sin embargo, el mejor medio para detectar esta patología es la observación, ejercida tanto por el médico como por los familiares del enfermo, ya que el contacto permanente les permite confirmar la continuidad o progresión de los síntomas y los posibles cambios tanto físicos como emocionales.

El objetivo del tratamiento es reducir la velocidad de progresión de la enfermedad, controlar los síntomas y los efectos secundarios derivados de los fármacos que se usan para combatirla. En las primeras etapas, cuando los síntomas son leves, se utilizan los fármacos menos potentes, como los anticolinérgicos; mientras que para los casos severos y avanzados se utiliza la levodopa, el fármaco más potente hasta el momento para el tratamiento de esta enfermedad.

Uno de los aspectos más importantes del tratamiento de la enfermedad consiste en el mantenimiento del tono muscular y de las funciones motoras, por lo que es esencial la actividad física diaria. También hay ejercicios determinados que pueden ayudar a mantener la movilidad de los miembros y fortalecer los músculos que generalmente se ven más afectados.

 

LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE es una enfermedad degenerativa y crónica del sistema nervioso, de origen autoinmune, que afecta al cerebro y la médula espinal.

El sistema inmune ataca a la mielina, que es la sustancia que envuelve las fibras nerviosas o neuronas. La mielina se deteriora y presenta cicatrices, conocidas como esclerosis, entonces aparece la inflamación. Los impulsos nerviosos que circulan por las neuronas se ven entonces entorpecidos o directamente interrumpidos, con los consiguientes efectos en el organismo.

Causas:

La causa de la esclerosis múltiple se desconoce, pero se sospecha que un virus o un antígeno desconocido son los responsables que desencadenan, de alguna manera, una anomalía inmunológica, que suele aparecer a una edad temprana. Entonces el cuerpo, por algún motivo, produce anticuerpos contra su propia mielina.

Esto provoca, con el paso del tiempo, la aparición de lesiones de desmielinación y, posteriormente, cicatrices (placas) en distintos puntos del sistema nervioso central. La desmielinación puede afectar a zonas diversas del sistema nervioso central y la distinta localización de las lesiones es la causa de la variabilidad y multiplicidad de los síntomas (trastornos motrices, sensitivos, del lenguaje, del equilibrio, viscerales, etcétera).

Este mecanismo inmunitario activa los glóbulos blancos (linfocitos) del torrente sanguíneo, que entran en el cerebro y debilitan los mecanismos de defensa de éste (es decir, la barrera sangre/cerebro). Una vez en el cerebro, estos glóbulos activan otros elementos del sistema inmunitario, de forma tal que atacan y destruyen la mielina. También hay pruebas de que la esclerosis múltiple es más frecuente entre personas que tienen una susceptibilidad genética. Estas teorías son en realidad complementarias. Un virus común puede activar el sistema inmunitario del cuerpo, haciendo que ataque y destruya mielina del sistema nervioso central en una persona genéticamente susceptible.

Principales síntomas de la esclerosis múltiple:

Resultado de imagen de esclerosis múltiple síntomas

Prevención:

La causa de la enfermedad es, por el momento desconocida, por lo que no es posible su prevención. Sin embargo, los especialistas creen que una exposición habitual y sana a la luz solar (siempre con protección) puede ayudar a controlar uno de los factores que se relacionan con el desarrollo de la enfermedad, como es el déficit de vitamina D.

Una vez diagnosticada la patología, es recomendable realizar visitas periódicas al neurólogo para que haga un seguimiento adecuado, puesto que es él quien mejor puede aconsejar e informar de los tratamientos a seguir en cada fase de la evolución de la enfermedad o de las complicaciones que pueden aparecer. La incapacidad suele ser progresiva, lenta y, en ocasiones, irreversible por la aparición intermitente de nuevas placas escleróticas. Pero también es posible observar una cierta recuperación, ya que la conducción a través de las lesiones recientes puede mejorar.

Según las características de la enfermedad, los problemas psicológicos de las personas con esclerosis múltiple no sólo dependen de los síntomas clínicos, sino también de la inseguridad del pronóstico. De hecho, para las personas con mejor pronóstico también persiste el temor a un agravamiento y a quedarse en una silla de ruedas.

Tipos:

  • Esclerosis Múltiple Remitente-Recurrente: Es el tipo de Esclerosis Múltiple mayoritario. Los síntomas se presentan en forma de brotes que pueden durar días, semanas e incluso meses, y variarán de un episodio a otro, según la zona del sistema nervioso central afectada. Algunos de los síntomas que pueden aparecer durante los brotes son: trastornos en la visión, pérdida de fuerza muscular y destreza, adormecimiento de extremidades, hormigueo, dolor y problemas de equilibrio. Una vez superado el brote, los síntomas suelen desaparecer completamente aunque también pueden dejar secuelas neurológicas.
  • Esclerosis Múltiple Primaria Progresiva: Un 12% de los pacientes padece este tipo de enfermedad. La aparición de los síntomas se produce de forma progresiva. Especialmente los relacionados con la habilidad de caminar y la fuerza motora.
  • Esclerosis Múltiple Secundaria Progresiva: Un 25% de las personas que padecen esta enfermedad que  evolucionan con un empeoramiento neurológico progresivo que deriva, con los años.
  • Esclerosis Múltiple Progresiva Recurrente: Es el menos común. La sufre sólo un 3% de los pacientes con Esclerosis Múltiple y se caracteriza por una progresión constante de la enfermedad desde el principio y por exacerbaciones ocasionales en su evolución. Las personas que padecen este tipo de enfermedad pueden o no experimentar cierta recuperación después de estos brotes; la enfermedad continúa progresando sin remisiones.

Todos los síntomas pueden ser leves o graves, breves o persistentes. En algunas personas estos síntomas pueden empeorar con determinados estímulos como el calor (baños calientes o exposición al sol) y el estrés. Los síntomas varían en función del tipo de esclerosis múltiple, de la zona dañada y de la capacidad de recuperación del organismo.

 

 

La enfermedad de Alzheimer , también denominada demencia senil de tipo Alzheimer  o simplemente alzhéimer, es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida de la memoria inmediata y de otras capacidades mentales a medida que mueren las células nerviosas y se atrofian diferentes zonas del cerebro. La enfermedad suele tener una duración media aproximada —después del diagnóstico— de 10 años, aunque esto puede variar en proporción directa con la severidad de la enfermedad al momento del diagnóstico.

La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia, es incurable y terminal, y aparece con mayor frecuencia en personas mayores de 65 años de edad, aunque también en raros casos puede desarrollarse a partir de los 40 años.

SIGNOS DE ALZHEIMER Y DEMENCIA

Una de ellas es cuando el paciente presenta anomias frecuentes, es decir, falta de nombres. Esto se puede ver en aquellos que al hablar olvidan el nombre de un objeto, por ejemplo, un boligrafo. La persona sabe que es un boligrafo, pero se le olvida la palabra propiamente dicha. En estos casos es habitual que el paciente comience a hacer circunloquios, “dame eso que sirve para escribir” en vez de boligrafo. Otra señal es cuando preguntan varias veces lo mismo, o bien cuentan la misma anécdota 3 o 4 veces, como si no tuvieran conciencia de haberla narrado previamente.
Otro ejemplo es que empiezan a perder frecuentemente llaves o dinero. También pueden tener una alteración de la memoria prospectiva, por ejemplo, olvidan dar los recados que se les pidieron.

A su vez, puede haber algunas alteraciones en las funciones ejecutivas, por ejemplo, una señal podría ser que a una persona que le gusta cocinar, que habitualmente prepara un plato especial, un día se olvide un ingrediente, sin motivo alguno.

La situación es complicada, porque muchas de estas señales nos pueden ocurrir cotidianamente, sin que necesariamente tengamos Alzheimer. Hay otros factores emocionales, como son la depresión, el stress, la falta de sueño, momentos de mucha carga emocional, que podrían simular los mismos síntomas.

Por otro lado, también hay personas que durante toda su vida se olvidaron los nombres de las personas, o las llaves. Es por ello que para poder definir que un paciente tiene Alzheimer, se debe demostrar que la alteración en estas áreas cognitivas marca una diferencia importante respecto al funcionamiento previo.

DIAGNÓSTICO:

Para diagnosticar demencia de Alzheimer, los médicos realizan pruebas para evaluar el deterioro de la memoria y otras habilidades de razonamiento, determinar las capacidades funcionales e identificar cambios en la conducta. También llevan a cabo una serie de pruebas para descartar otras posibles causas de deterioro.

 

Paula Expósito, Paula Rey, Nerea Álvarez y Jose Comerón.

Esta entrada foi publicada en Enfermidades. Garda o enlace permanente.

Deixa unha resposta