Hipertensión

Es la elevación de los niveles de presión arterial de forma continua o sostenida. Para entenderlo mejor es importante definir la presión arterial. El corazón ejerce presión sobre las arterias para que éstas conduzcan la sangre hacia los diferentes órganos del cuerpo humano. Esta acción es lo que se conoce como presión arterial. La presión máxima se obtiene en cada contracción del corazón y la mínima, con cada relajación.

La hipertensión supone una mayor resistencia para el corazón, que responde aumentando su masa muscularpara hacer frente a ese sobreesfuerzo. Este incremento de la masa muscular acaba siendo perjudicial porque no viene acompañado de un aumento equivalente del riego sanguíneo y puede producir insuficiencia coronaria y angina de pecho. Además, el músculo cardiaco se vuelve más irritable y se producen más arritmias.

En aquellos pacientes que ya han tenido un problema cardiovascular, la hipertensión puede intensificar el daño.

Cuando las arterias se vuelven rígidas y estrechas, el riego sanguíneo resulta insuficiente y provoca la aparición de infartos cerebrales (ictus o accidente vasLa elevación de la presión arterial también puede causar la rotura de una arteria y ocasionar una hemorragia cerebral (ictus o accidente vascular cerebral hemorrágico).

La hipertensión causa rigidez en las arterias que suministran la sangre a los riñones. Pero también perjudica al propio riñón, lo que puede desembocar en una insuficiencia renal que incluso requiera diálisis. Por otro lado, si el riñón resulta dañado se puede producir un aumento de la presión arterial.

¿CÓMO AFECTA LA PRESIÓN ARTERIAL A OTROS ÓRGANOS?

– Si afecta a las arterias de las piernas causa dolor al caminar.
– Si daña las arterias de la retina provoca alteraciones en la visión.
– En los hombres puede ser causa de impotencia.

DIAGNÓSTICO:
– La hipertensión arterial no produce síntomas y puede pasar inadvertida.
– Es más frecuente a partir de los 40 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.
-Hay predisposición familiar, aunque se da también en personas sin antecedentes.

¿ CÓMO SE MIDE?

La presión arterial se mide mediante unos aparatos llamados esfingomanómetros, popularmente conocidos como tensiómetros. Para que la medida obtenida sea correcta debes seguir una serie de indicaciones:

– Como la presión arterial cambia a lo largo del día y de la noche, haz la medición siempre a la misma hora.
– Busca una habitación tranquila, sin ruidos ni interrupciones, con una temperatura de 20-25º C.
– Debes estar relajado. No beber, comer, fumar ni hacer ejercicio físico la media hora anterior.
– Reposa 5 minutos antes de la toma.
– Siéntate cómodamente con la espalda apoyada en el respaldo de la silla, no cruces las piernas y quítate la ropa que pueda oprimirte el brazo.
– Si el tensiómetro es de brazo, coloca el manguito dos o tres centímetros por encima del codo. Deja la palma de la mano boca arriba y el codo lígeramente flexionado a la altura del corazón.
– Si el tensiómetro es de muñeca, pon la muñequera a la altura del corazón.
– No hables durante la medición.
– Realiza dos mediciones separadas al menos dos minutos y quédate con el resultado de la media de ambas.
– Apunta los valores obtenidos para informar a tu médico.

HIPERTENSIÓN: TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN

El mejor tratamiento de la hipertensión es una buena prevención que evite su aparición. Para ello es fundamental seguir un estilo de vida cardiosaludable:

No fumes. El tabaco aumenta la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Además, las personas hipertensas fumadoras multiplican el efecto perjudicial del tabaco. Dejar de fumar tiene unos efectos positivos superiores a cualquier medicación para la hipertensión.
Cuidado con el alcohol. El consumo moderado de alcohol (un vaso de vino al día en las comidas) puede ser beneficioso, pero si es excesivo provoca el incremento de la presión arterial y otras alteraciones perjudiciales el corazón y otros órganos.
Controla tu peso. El sobrepeso es una causa de hipertensión. Rebajarlo reduce la presión arterial y disminuye el riesgo cardiovascular y de diabetes.
Ejercítate. La realización de ejercicio físico regular consigue bajar las cifras de presión arterial. Además, aumenta la masa muscular y la capacidad de esfuerzo, ayuda a controlar el peso y logra disminuir el riesgo cardiovascular.
Practica una dieta cardiosaludable. Los hipertensos deben disminuir el consumo de sal y alimentos que la contengan. También es necesario consumir frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pan y otros cereales. Por último, usar aceite de oliva como grasa principal e incrementar la ingesta de aves y pescado en detrimento de las carnes rojas.
Tratamiento farmacológico. Si eres hipertenso no puedes conformarte con las recomendaciones anteriores, ya que es posible que debas seguir un tratamiento farmacológico. Los resultados no siempre reflejan una reducción inmediata de la presión arterial, así que es necesario esperar un poco antes de plantearle al médico un cambio de medicación. Los fármacos antihipertensivos están agrupados en varios tipos:

Diuréticos.
Inhibidores del sistema renina angiotensina (IECA).
Antagonistas de los receptores de angiotensina (ARA-II)
Calcioantagonistas.
Betabloqueantes.
Asociación de fármacos.

Los pacientes que siguen un tratamiento antihipertensivo deben tener en cuenta estos consejos:

Aunque la presión arterial se haya normalizado no hay que dejar de tomar la medicación nunca.
Cumplir estrictamente el tratamiento e intentar mantener siempre el horario de ingesta de las pastillas.
Consulta al doctor si el tratamiento no obtiene resultados, ya que a veces es necesario asociar varios fármacos para controlar la presión arterial. Revisa también la dieta por si algún alimento (por ejemplo, la sal) está impidiendo el efecto antihipertensivo de la medicación.
El tratamiento debe compatibilizarse siempre con el estilo de vida

 

 

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