La clasificación de las enfermedades

LA CLASIFICACIÓN DE LAS ENFERMEDADES

La clasificación de las enfermedades tiene sus orígenes en el año 1850. La primera edición, conocida como la Lista Internacional de las Causas de Muerte, fue realizada por el Instituto Internacional de Estadística en 1893. La OMS (Organización Mundial de la Salúd) asumió la responsabilidad de la CIE (Clasificación internacional de Enfermedades) de su creación en 1948 cuando se publicó la Sexta Revisión, cuya publicación incluía por primera vez las causas de morbilidad.

Morbilidad: Cantidad de personas que enferman en un lugar y un período de tiempo determinados en relación con el total de la población.

La Asamblea Mundial de la Salud de OMS adoptó en 1967 el Reglamento de Nomenclaturas que estipula el uso de CIE en su revisión más actual por todos los Estados Miembros.

La CIE-10 (es el acrónimo de la Clasificación internacional de enfermedades, 10.ª edición correspondiente a la versión en español de la versión en inglés ICD) constituye uno de los estándares internacionales más usados para elaborar estadísticas de morbilidad y mortalidad en el mundo.

Las enfermedades se clasifican según diferentes criterios, por ejemplo, la duración:

  • Si son agudas, si se inician de forma brusca y evolucionan de forma rápida en días.
  • Si son crónicas, es decir, persisten en el tiempo y su curso es lento.

En otros casos, se utilizan criterios como la localización (del sistema nervioso, locomotor…) o la causa. Pero la clasificación más usada es la Clasificación Internacional de Enfermedades, su objetivo es comparar los datos de diferentes países o áreas, épocas:

Andrea C

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ENFERMEDADES PROFESIONALES:

Enfermedad laboral (o enfermedad profesional): Enfermedad que se produce por el ejercicio de una actividad laboral o por la exposición a agentes químicos o físicos en el puesto de trabajo.

Enfermedades en la voz

-Afonía profesional: es la pérdida de la voz (temporal) o la incapacidad de hablar.

– Disfonía profesional: se llama también ronquera y es un trastorno de la voz que no supone la pérdida total (afonía).

La mayoría de trastornos vocales se han asociado generalmente a factores individuales de las personas trabajadoras incluso en ocasiones a causas del género sin tener en cuenta otros  factores como los ambientales y organizativos de las empresas. Cuales son éstos:

Factores externos:

– Factores ambientales inadecuados: Falta de humedad ambiental, exceso de frío o calor, polvo…

– Condiciones del espacio de trabajo: Ruido.

– Factores organizativos: Sobrecarga de trabajo, no realizar pausas que nos permitan recuperar físicamente los músculos.

Factores individuales:

– Volumen de voz demasiado alto.

– Inspirar constantemente por la boca y de forma incorrecta o insuficiente.

– Articulación rápida y pobre sin marcar las letras y vocales.

– Utilizar tonos de voz demasiado graves o demasiado agudos.

– Estar tenso, estresado y contracturado.

– Malos hábitos como fumar, beber alcohol y no dormir suficientemente porque aumenta la fatiga.

¿Qué profesiones están más expuestas?

– Docentes.

– Operadores de telemarketing.

– Comerciales y asesores.

¿Cómo prevenir los trastornos de la voz durante el trabajo por parte de la empresa?

– Articula los sonidos de forma correcta y amplia, logrando un mayor alcance de la voz, dando reposo a los órganos de fonación y permitiendo que se comprenda mejor el discurso.

– Emplea un ritmo de emisión vocal correcto, ni excesivamente rápido ni monótono.

– Controla la postura mantén la espalda recta, los hombros hacia atrás y la barbilla relajada, al estar sentado no cruces las piernas.

– Intenta no hablar mientras estés realizando algún esfuerzo físico.

– Evita gritar y no forzar la voz.

– Ser conscientes de la respiración abdominal o diafragmática cuando hables.

– Beber agua en pequeñas cantidades frecuentemente.

– Procurar no tomar bebidas excesivamente frías o calientes.

– Procura no consumir tabaco, cafeína, bebidas alcohólicas y especias picantes afectan a la voz.

– Dejar descansar la voz durante las pausas y evitar las exposiciones prolongadas (especialmente si ya se padece alguna alteración en la voz). En caso de irritación de garganta, es mejor tomar caramelos de miel o cítricos, que de menta.

BOE: enfermedades profesionales

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